La
COP16 es la primera después de la aprobación, hace dos años, del Marco Global de Kunming-Montreal, el primer gran acuerdo internacional para actuar
contra la pérdida de biodiversidad. Como sucede en las cumbres sobre cambio
climático, los Estados parte debían enviar antes de la reunión sus Planes de
Acción Nacionales sobre Biodiversidad, lo que permite evaluar el grado de
cumplimiento del acuerdo de 2022.
Sin
embargo, 170 no lo han hecho. tan solo 33 de 196 países han enviado sus planes de acción para revertir la destrucción
de los ecosistemas. Un mal comienzo de una cumbre clave para revertir la crisis
de biodiversidad, que ya ha provocado una reducción del 73% del tamaño de las poblaciones de fauna
silvestre en los últimos 50 años.
Además
de la revisión de los planes nacionales, uno de los ejes de la COP16 será la financiación. En Montreal (Canadá) se
acordó movilizar cada año 200.000 millones de dólares para protección de la biodiversidad, pero la
representante de WWF considera que las aportaciones de los Estados no serán
suficientes y pide “revertir los subsidios perversos que perjudican a la biodiversidad”.
Otro
de los retos de la COP de Cali será integrar la lucha climática y de
biodiversidad. Según un estudio elaborado por el Centro Alemán de Investigación Integrativa
de la Biodiversidad (iDiv) y la Universidad Martin Luther de Halle-Wittenberg,
en 2050 el cambio
climático podría convertirse en el principal motor de la extinción de especies. “Debería haber planes conjuntos entre estos convenios”
–reclama Laura Moreno– y “potenciar la restauración de bosques, manglares y
humedales. Tienen un papel crucial en la crisis climática”.