“MANIFIESTO POR LA
IDENTIDAD DE SANTIAGO DE CALI”
Nos reunimos en la Ciudad de Santiago de Cali para asumir
una clara responsabilidad al mirar hacia adelante y crear una visión de futuro
compartida mejor para todos.
Nuestro futuro no solo está interconectado globalmente,
sino que cada vez es más local y urbano.
1. UNA CIUDAD DEMOCRÁTICA
La ciudad de Santiago de Cali al 2036 no
se puede gestionar eficazmente desde “arriba” o desde “abajo” y menos de
“fuera”, sino que requiere un gobierno democrático, elegido por el pueblo, al
que a su vez debe rendir cuentas. Un gobierno local que dispone de las competencias
y los recursos financieros y humanos suficientes para desarrollar instrumentos
de planificación de alta calidad; y que colabora con otros niveles de gobierno
y con municipios vecinos para desarrollar enfoques y planes de interés comunes
por el bien de un desarrollo eficaz de Cali como ciudad-región.
2. UNA CIUDAD COSMOPOLITA
Una ciudad que valora y reconoce el
papel puente que juegan los emigrantes entre sus ciudades de acogida y de
origen. Una ciudad en donde sus ciudadanos plurietnica y pluriculturalmente
tienen un papel incluyente en la toma de decisiones de su gestión pública. Para
garantizar que la aglomeración urbana funcione en pro del bien común, los
gobiernos de las ciudades deben diseñar y adoptar sólidas políticas públicas –a
través de la participación ciudadana activa–, basadas en los valores
democráticos, la igualdad de género, los derechos humanos y el “derecho a la
ciudad” para todos.
3. UNA
CIUDAD CON VISIÓN DE FUTURO
Nuestra ciudad al 2036 sabe dónde quiere
ir y sabe qué quiere ser. Posee una clara visión de futuro de proyección
estratégica, basada en un diagnóstico situacional prospectivo preciso de su
potencial y de sus recursos, y un plan prospectivo para hacerlo posible. La
visión y el plan perspectivo se desarrollan e implementan con la participación
de los ciudadanos, de los sectores público y privado. La visión y el plan
prospectivo deben ser realistas y adaptados a los recursos de la ciudad, tanto
públicos como privados. Para poder asumir su liderazgo, el gobierno de la
ciudad debe disponer de un financiamiento adecuado, diversificado y bien
administrado.
4. UNA
CIUDAD DEL BIENESTAR
Una ciudad próspera es una combinación
de lo planificado positivamente y de lo creativamente orgánico. Planificada
para permitir que las infraestructuras, los servicios, las inversiones se
realicen en el lugar adecuado, en el momento oportuno, de forma coherente y con
estética tanto en el diseño como en el tejido urbano, a la vez que resistente a
los riesgos naturales y antrópicos. En suma, promover una ciudad inclusiva y
dinámica, desde los barrios a las metrópolis.
5. UNA
CIUDAD CREATIVA, UNA CIUDAD PARA EL CONOCIMIENTO
La ciudad al 2036 inspira y fomenta
constantemente la creatividad y la innovación, a la vez que cultiva el
conocimiento, patrimonio y memoria de todos. Asimismo, la ciudad hará lo
posible para impulsar la excelencia y la creatividad en sus gestiones públicas,
reconociendo el papel de sus ciudadanos emprendedores e innovadores gracias a la
aplicación intensiva de la CTI. Protegerá y promoverá los emprendimientos en
todos sus aspectos basado en la innovación, el cuarto pilar esencial de la
ciudad sostenible, pues es a la vez una expresión del desarrollo del
conocimiento humano, un medio para unir a las personas por encima de todas las
barreras, y un factor esencial tanto en la vida económica y social como en el
desarrollo de toda ciudad.
6. UNA
CIUDAD SEGURA
La ciudad al 2036 otorga una importancia
central a la seguridad, reconociendo que la criminalidad y el miedo al crimen
son destructivos para la democracia. Una ciudad en la que las mujeres y niños
puedan vivir sin miedo a ningún tipo de violencia, y que apoya el diálogo, la
reconciliación y la paz entre comunidades y naciones.
7. UNA
CIUDAD QUE PROMUEVE LA MOVILIDAD
La ciudad al 2036 es aquella en que las
personas pueden circular libre y eficientemente para ir al trabajo, a la
escuela, de compras y de ocio; en que los productos se entregan y transportan
de un sitio a otro a la hora correcta y del modo adecuado. La ciudad dará
prioridad a las formas de transporte asequibles, seguras y no contaminantes,
facilitando un acceso igualitario a la ciudad para hombres y mujeres, ricos y
pobres, promoviendo trasvases entre diferentes medios de transporte. Para estos
fines, se apoyará en particular un sistema de transporte público integrado,
accesible y bien comunicado con todos los puntos claves dentro de la ciudad y
la región.
8. UNA
CIUDAD COMPETITIVA
La ciudad al 2036 orientará su
desarrollo económico hacia las necesidades y tecnologías del futuro, y generará
un clima de empresa para negocios de diferentes dimensiones, y que ofrecen
empleos dignos. En general, la ciudad no tendrá una economía autónoma, sino que
formará parte de una red de ciudades que favorecerá polos de actividad e
investigación interconectadas. Por lo tanto, su estrategia de desarrollo
económico necesitará integrarse en una estrategia urbana-regional más amplia,
en que el uso del suelo urbano y la planificación del transporte y de los
servicios se adapten a dicha estrategia. Una ciudad próspera debe entender que
temas como la “habitabilidad” y la movilidad, así como la existencia de una red
de relaciones locales, está estrechamente vinculada a la competitividad
económica.
9. UNA
CIUDAD CON SERVICIOS PÚBLICOS DE CALIDAD
La ciudad al 2036 reconoce que los
servicios públicos y los bienes públicos juegan un papel esencial para el
bienestar de todos sus ciudadanos, reduciendo las desigualdades y fomentando la
cohesión social. Servicios públicos asequibles, accesibles y de alta calidad,
fortalecen la vida económica y social de la ciudad, y ayudan a crear un sentimiento
común de pertenencia. Los funcionarios de la ciudad y la administración - en
todos los niveles - tendrá un fuerte ethos (sentimiento) de servicio público, y
un compromiso con la calidad, la transparencia, la gestión y la rendición de
cuentas.
10. UNA
CIUDAD SIN ASENTAMIENTO DE DESARROLLO HUMANO INCOMPLETO
La ciudad al 2036 es una ciudad en la
que los pobres no serán relegados a barrios marginales de la periferia urbana,
a terrenos en riesgo, ni aislados en guetos dentro de la misma, sino que sus necesidades,
expectativas y deseos (las presentes y las previsibles) se integrarán en los
sistemas de planificación urbana para el uso del suelo, el desarrollo de
infraestructuras y los servicios públicos. Una ciudad en la que los derechos de
propiedad y su protección serán definidos y respetados, y el derecho a un hábitat
digno reconocido. En la que se dará prioridad a la prevención de la degradación
y a la rehabilitación de los barrios, dondequiera se hallen. Una ciudad con una
fuerte valorización de su tejido social y en dónde se prestará atención a la
voz de los marginados.
11. UNA CIUDAD VERDE, MÁS COMPACTA
La ciudad al 2036 luchará para reducir
su huella ecológica urbana. Se propondrá ser más compacta –no podemos
permitirnos un uso extensivo del suelo para asentamientos urbanos de baja
densidad con un uso intensivo de recursos, en los que la movilidad dependa casi
íntegramente del coche. La ciudad priorizará el ahorro energético, el uso de
energías renovables y de tecnologías no contaminantes. El gobierno y los
ciudadanos reconocerán, más que nunca, la necesidad de minimizar y mitigar el
cambio climático, y se protegerá contra sus efectos adversos.
12. UNA
CIUDAD CON GOBERNANZA COMPARTIDA
Por definición, el futuro de la ciudad
es la principal responsabilidad de su gobierno. Pero las ciudades no están
solas. Se fortalecen mediante la cooperación con los municipios vecinos. Forman
parte de regiones más extensas, y el gobierno de dichas regiones –a través de
sus políticas, sus aportaciones económicas y la calidad de su cooperación–es
asimismo un actor clave en el desarrollo de la ciudad. El éxito de la ciudad al
2036 depende fundamentalmente de esta cooperación entre ciudad y región.
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